EVENTO GRATUITO · 21 DE MAYO

Descubre cómo los santos monjes aprendieron a no perder a Dios en el ruido de la vida

y cómo puedes hacer hoy lo mismo.

Descubre cómo los santos monjes aprendieron a no perder a Dios en el ruido de la vida y cómo puedes hacer hoy lo mismo.

No tenés que vivir en un monasterio para rezar bien. Pero sí tenés mucho que aprender de quienes hicieron de la oración el centro de cada día. En este evento gratuito abrimos esa sabiduría.

No tenés que vivir en un monasterio para rezar bien. Pero sí tenés mucho que aprender de quienes hicieron de la oración el centro de cada día.

En este evento gratuito abrimos esa sabiduría.

21 DE MAYO · 20H00 (HORA ARGENTINA)

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El hombre moderno vive

exactamente lo contrario

de lo que el monje aprendió a ordenar.

El hombre moderno vive

exactamente lo contrario

de lo que el monje aprendió a ordenar.

Tenemos más información que nunca. Más herramientas, más acceso, más conexión. Y sin embargo, si parás un momento y mirás con atención, vas a ver que todo gira sin un centro. La agenda siempre llena. Las cosas urgentes que desplazan a las importantes. Y Dios terminando en los espacios que sobran — que casi nunca existen.


La oración queda para cuando hay ganas. Para cuando hay silencio. Para cuando hay energía. Pero casi nunca sobra ninguna de las tres. Y entonces no rezamos.


La oración no debe acomodarse alrededor de la vida. La vida se debe ordenar desde la oración. No se trata de hacer cosas extraordinarias. Se trata de recuperar un centro. Un tiempo, un ritmo, una fidelidad concreta.


Eso es lo que los santos monjes aprendieron. Y eso es lo que vamos a explorar juntos.

Tenemos más información que nunca. Más herramientas, más acceso, más conexión. Y sin embargo, si parás un momento y mirás con atención, vas a ver que todo gira sin un centro. La agenda siempre llena. Las cosas urgentes que desplazan a las importantes. Y Dios terminando en los espacios que sobran — que casi nunca existen.


La oración queda para cuando hay ganas. Para cuando hay silencio. Para cuando hay energía. Pero casi nunca sobra ninguna de las tres. Y entonces no rezamos.


La oración no debe acomodarse alrededor de la vida. La vida se debe ordenar desde la oración. No se trata de hacer cosas extraordinarias. Se trata de recuperar un centro. Un tiempo, un ritmo, una fidelidad concreta.


Eso es lo que los santos monjes aprendieron. Y eso es lo que vamos a explorar juntos.

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La Hermana Misericordia es una religiosa con casi 30 años de dedicación a la vida de oración. Con su profundo conocimiento de la oración y su experiencia en la enseñanza, ha ayudado a innumerables familias a encontrar paz y propósito a través del camino de la oración. Su misión es tornar accesible este camino de oración e inspirar a individuos de todas las edades a profundizar su conexión con Dios.


Hoy desarrolla un apostolado virtual con SACROS y ahora comparte con nosotros su sabiduría y experiencia en este evento online diseñado para integrar la espiritualidad en la vida cotidiana, ayudando a las familias a vivir la fe.

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